No tenemos palabras para esta despedida, y tendremos que dejar pasar los días para hacernos un poco a la idea, reposar las emociones, reprimir un poco las lágrimas y darle el adiós digno a ese gran poeta y maestro qué nos marco la vida desde una edad bien temprana.
Mientras tanto, solo podemos decirle:
¡Hasta siempre Robe!
¡Hasta siempre, siempre!
¡Hasta siempre, siempre, siempre!
Prometemos escribirte una despedida a la altura de lo que te mereces, pero por favor, espera que podamos encontrar las palabras para hacerlo.

